Un hombre pierde a su cachorro en un pantano: ¡lo que encontró después es increíble!

Les contó a los agentes todos y cada uno de los angustiosos detalles. Intercambiaron miradas inseguras, reconociendo lo extravagante que sonaba la historia. En cualquier caso, no perdieron tiempo en organizar un pequeño grupo especial. Armas en ristre, subieron a dos lanchas neumáticas prestadas por la tienda del señor Thompson y se dispusieron a seguir las instrucciones de Marcus.

El corazón de Marcus galopaba con renovada urgencia. Los guió a través de canales laberínticos, troncos medio sumergidos y macizos de cipreses silenciosos. En su mente se repitieron los recuerdos de aquella horrible persecución: El aullido de Luna, el agarre del criminal, la descarga de piedras. Cada recuerdo avivaba su determinación de salvarla.